Microsoft abriría en 1997 una nueva ruta en los juegos de estrategia en tiempo real. Si bien los temas fantásticos o de ciencia ficción habían sido predominantes en este género, la aparición de ese mítico título, cuya ambientación era, a diferencia de la mayoría, histórica, supuso un cambio en la concepción de este tipo de juegos… y hoy son muchos y diversos los títulos que han seguido este camino. El que hoy nos ocupa comenzaría sus andaduras en dicha ruta en el año 2001, con la salida del primer Empire Earth, pero no es el único que decidiría llevar su destino por esos senderos.
Stainless Steel Studios desarrolló un título muy similar al de Microsoft, demasiado para algunos, que tendría su continuación en 2005, para finalizar, de momento, con la publicación reciente de Empire Earth III, de la mano de Sierra Entertaiment y Mad-Doc Software. Podría ser un título más entre tantos y tantos que este género ha otorgado, pero hoy nos toca analizarlo, como en su día os avanzamos. Tal y como aquella rata de laboratorio no se hartaba de repetir en esa serie de animación, hoy haremos lo mismo que todas las noches… tratar de conquistar el mundo.
Pues no podría ser otro el argumento, más que la supremacía a escala global. Nuestro propósito primordial será hacernos con el control de cada una de las regiones que componen nuestro amado planeta, y para llevar a cabo tal objetivo, dispondremos de nuestra genial mente de estrategas… y de un buen número de tropas a las que llevar a una muerte cruel y sin sentido. Por si fuera poco, este conflicto se alargará durante siglos, que digo siglos, ¡milenios! hasta que sólo una civilización predomine sobre las demás… y preferiblemente, intentaremos que sea la nuestra.
Pero para ello es necesario tomar una complicada decisión, pues lo primero que tendremos que elegir es una cultura con la que conseguir llevar a buen puerto nuestros estratégicos planes. Aquí se ha visto una reducción importante respecto a entregas anteriores, así que olvidaos de coronar a los griegos, romanos o mayas como señores del mundo. Se ha intentado, sin éxito, englobar siglos y siglos de historia de la humanidad, con cientos de nacimientos y muertes de naciones, en tres facciones: Occidente, Lejano Oriente y Oriente Medio. Una simplificación injustificada, además de injusta, porque carece de sentido a la par de relegar otras importantes culturas al olvido.
¿Qué ocurre con las culturas precolombinas? ¿dónde están las tribus africanas? Puestos a reducir, hagámoslo bien, que donde entran 3 facciones, entran bien a gusto 5 o 6. Esperando impacientemente una expansión donde se solucione esta ofensa a la historia, tendremos que conformarnos con elegir aquella civilización que mejor se acople a nuestro estilo de juego… y la cosa es más complicada de lo que se entrevé. Aunque siempre será posible personalizar una propia a partir de los elementos típicos de las demás culturas del planeta.
El juego provee dos modos, dominación mundial y escaramuza. Esto significa que campañas, en el sentido estricto del término, no existen. No aparece por ningún lado “La Conquista de El Nuevo Mundo”, ni “La Caída del Imperio Romano”, más que nada, porque no existe tal imperio dentro del juego. Lo más parecido a una serie de misiones entrelazadas entre sí, que aceptaremos por definición de campaña, es el modo de dominación mundial. Las escaramuzas son partidas sueltas y sin relación, y su modo de juego es similar al de las misiones que abordaremos en la dominación mundial.
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Fuentes:Meristation
















